domingo, 26 de enero de 2025

Dibujo de foco

 

Lectura de tercer año

 

La Aventura de Max en el Ciberespacio Seguro

Había una vez un niño curioso llamado Max, que adoraba explorar el mundo desde su computadora. Un día, mientras jugaba su videojuego favorito, apareció un extraño mensaje en la pantalla:

“¡Felicidades! ¡Has ganado un premio misterioso! Haz clic aqpara reclamarlo.”

Max, emocionado, movió el cursor hacia el botón, pero justo cuando iba a hacer clic, su amiga imaginaria, Lía la Llama Sabia, apareció en la pantalla.

—¡Espera, Max! —exclamó Lía—. Ese botón podría ser peligroso. ¡Podría ser una trampa!

—¿Trampa? —preguntó Max, confundido—. ¿Cómo puede un premio ser una trampa?

Lía agitó su larga cola y explicó:

—A veces, en internet, hay mensajes que parecen regalos, pero realmente quieren robar tu información o llenar tu computadora de virus. Eso se llama "phishing".

Max retrocedió el cursor, agradeciendo el consejo de Lía.

Entonces, ¿qué hago?

Primero, nunca hagas clic en enlaces sospechosos. Segundo, siempre dile a un adulto si algo raro aparece en tu pantalla.

Esa misma tarde, mientras Max buscaba información para su tarea, otro mensaje extraño apareció:

“Soy un niño de tu edad. Dame tu dirección y seremos amigos.”

Max recordó las palabras de Lía.

—Esto también es una trampa, ¿verdad? —le preguntó.

Lía asintió.

—¡Exacto! Nunca compartas información personal como tu dirección o tu escuela. Internet puede ser emocionante, pero siempre debes ser cuidadoso.

Al día siguiente, Max contó su experiencia a sus compañeros en clase y les dio un consejo importante:

—Internet es como un bosque lleno de aventuras, pero debemos seguir las reglas para estar seguros.

Desde ese día, Max se convirtió en un ciberhéroe, siempre navegando con cuidado y enseñando a otros niños cómo protegerse en línea.

Fin.



martes, 21 de enero de 2025

Lectura para tercer año

 


El Gran Desafío del Conejo Ramón

En un bosque lleno de coloridas flores y altos árboles, vivía un conejo llamado Ramón. Ramón era conocido por ser rápido, pero también por olvidar siempre sus responsabilidades. Un día, la Señora Ardilla, que organizaba el Gran Festival del Bosque, le pidió un gran favor: "Ramón, ¿puedes repartir las invitaciones para el festival? Es muy importante."

Ramón, emocionado por la tarea, respondió: "¡Claro, Señora Ardilla! ¡Soy el conejo más rápido del bosque!"

Con un fajo de invitaciones, Ramón saltó y corrió por todo el bosque. Pero en el camino, vio un charco lleno de ranas cantoras. "¡Qué divertido!", pensó, y se quedó un rato escuchando el concierto. Luego, encontró un árbol lleno de manzanas jugosas. "Solo una mordidita", dijo.

Cuando el sol comenzó a esconderse, Ramón se dio cuenta de que apenas había entregado tres invitaciones. "¡Oh no! ¡El festival es mañana!" Corrió de un lado a otro intentando repartir las invitaciones restantes, pero muchos animales ya estaban dormidos.

Al día siguiente, el festival era un desastre. Solo llegaron la tortuga Tula, el ratón Pepe y la familia de los mapaches. La Señora Ardilla miró a Ramón con tristeza. "Ramón, confié en ti. ¿Qué pasó?"

Ramón, con las orejas caídas, confesó: "Me distraje y no cumplí con mi tarea. Lo siento mucho."

La Señora Ardilla suspiró. "Cumplir con nuestras responsabilidades es importante porque afecta a todos, Ramón."

Aprendiendo la lección, Ramón se ofreció a organizar un picnic para compensar su error. Esta vez, lo planeó todo con cuidado, sin distracciones.

El picnic fue un éxito, y Ramón se ganó nuevamente la confianza del bosque. Desde entonces, siempre recordaba que ser rápido no era tan importante como ser responsable.